Corte suprema condena a servicio de salud a pagar indemnización por falta de diagnóstico y tardía atención de menor

La Corte Suprema condenó al Servicio de Salud de Chiloé a pagar una indemnización total de $12.000.000 (doce millones de pesos) a menor y sus padres por el tardío tratamiento brindado a niña de un año de edad que estuvo en riesgo vital por afección respiratoria diagnosticada y atendida con retardo.

En fallo unánime (causa rol 40.328-2017), la Tercera Sala del máximo tribunal –integrada por los ministros Ricardo Blanco, Arturo Prado, Julio Miranda, Juan Manuel Muñoz Pardo y el abogado (i) Jaime Rodríguez– ratificó la sentencia que estableció la responsabilidad del Servicio de Salud de Chiloé por la falta de servicio en que incurrió el Hospital Regional de Castro en la especie.

“Que la situación fáctica descrita en el basamento cuarto admite tener por establecidos una serie de hechos que, analizados en su conjunto, permiten tener por configurada la falta de servicio consagrada normativamente en el artículo 38 de la ley N° 19.966, dado que claramente el Servicio de Salud, a través de su red hospitalaria -Hospital de Castro- no otorgó a su usuaria, Marion Darderes Carrasco, la atención de salud requerida de manera eficiente y eficaz, por cuanto reaccionó en forma tardía ante una clara complicación del estado de salud de aquélla”, sostiene el fallo.

Resolución que agrega: “Existe en la especie una falta de servicio manifiesta y directa, puesto que el equipo médico del indicado centro hospitalario no reaccionó adecuadamente ante dificultades mostradas por la menor, toda vez que la constatación de síntomas inequívocos de agravación hacía indispensable adoptar todas las medidas de resguardo para evitar el resultado dañoso que finalmente se produjo”.

“En efecto –continúa–, la falta que obra no deviene del agravamiento del estado de salud de la menor, cuestión que por lo demás resulta ser una de las posibilidades ciertas ante un cuadro clínico como el presentado, sino que la deficiencia es colofón de la falta de prolijidad en la atención médica de la niña además de no ponderar como tampoco utilizar los medios médicos de apoyo -imagenología y exámenes de laboratorio- para la determinación de un acertado diagnóstico médico, que se traduce a la sazón en motivo de riesgo vital como igualmente la causa de una prolongada internación hospitalaria bajo tratamiento medicamentoso”.

“(..,.) por lo tanto, sólo cabe inferir que no se adoptaron todas las medidas tendientes a asegurar la integridad de la niña. Así, surge con claridad que los tiempos de respuesta del equipo médico fueron absolutamente tardíos y determinantes en la condición de salud, que devino la exposición a una situación de riesgo innecesaria, lo que demuestra la falta de servicio en que incurrió el Hospital de Castro, por cuanto ninguna actividad esperable para la realidad que se enfrentaba, fue desplegada”, añade.

“(…) los antecedentes de hecho asentados tienen la connotación imprescindible para ser calificados como generadores de responsabilidad, desde que se desarrollan dentro del contexto de la prestación de un servicio público, a través de agentes que se desempeñan en un hospital estatal, y que en el ejercicio de sus funciones deben proveer las atenciones médicas adecuadas al paciente, de forma tal de evitar su exposición a riesgos innecesarios, sin escatimar esfuerzos para ello, sobre todo porque se cuenta con equipo técnico y profesional para llevar a cabo tal labor, y parece del todo exigible que se agoten las medidas convenientes para precaver resultados dañosos en la entrega del servicio de salud que se brinda a los usuarios del sistema”, concluye.

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